La sequía prolongada y las altas temperaturas que afectan el sur de Honduras están provocando efectos sobre la seguridad alimentaria de miles de hogares, sobre todo en el departamento de Choluteca, donde distintos organismos internacionales ya han puesto en marcha medidas de apoyo ante el deterioro de las condiciones de vida en la zona.
El alcalde del municipio de Marcovia, Nahúm Cálix, comunicó que diversas comunidades en el sur del país están recibiendo intervención de la FAO, a causa de los efectos de la falta de lluvias sobre la producción agropecuaria, la pesca artesanal y la disponibilidad de alimentos esenciales.
Según el edil, Marcovia ya forma parte de los municipios que reciben apoyo técnico y ayuda para la seguridad alimentaria, mientras que los municipios de El Triunfo y Choluteca se añadirán a estos programas promovidos junto al sistema de las Naciones Unidas.
En el sur de Honduras, la coyuntura climática sigue empeorando. En múltiples zonas de Choluteca, las temperaturas superan los 41 ℃, agravando la pérdida de cosechas, la escasez de fuentes de agua y los retos económicos de cientos de familias que viven de la agricultura y la pesca.
Emergencia por sequía
Cálix indicó que la emergencia se ha extendido ya a aproximadamente 200 municipios del país, evidenciando la magnitud de la crisis climática que atraviesa Honduras.
“El problema ya no es exclusivo de una región; prácticamente todo el departamento está siendo afectado por la escasez de agua”, afirmó el jefe municipal, añadiendo que incluso actividades tradicionales como la pesca artesanal se han reducido de forma considerable debido a las condiciones ambientales.
La ausencia de lluvias pone en riesgo la producción de granos esenciales como maíz y frijol, pilares de la dieta hondureña. El alcalde indica que numerosos agricultores no han podido comenzar las siembras debido a la falta de humedad en el suelo, lo cual podría derivar en desabastecimiento de alimentos y en incremento de precios en los meses venideros.
Ante este cuadro, las autoridades locales exigen acelerar la implementación de proyectos de infraestructura hídrica y energética para mitigar los impactos de la sequía. Entre las demandas se cuenta la construcción y culminación de obras hidroeléctricas y de sistemas de almacenamiento de agua para garantizar el abastecimiento para el consumo humano y las labores agrícolas.
La inquietud se acentúa particularmente entre comunidades rurales que dependen de ciclos agrícolas estacionales, las cuales observan reducidas sus posibilidades de producción y su sustento económico ante las condiciones climáticas presentes.
Emergencia ambiental en Honduras
Además de la sequía, se agrava el impacto de los incendios forestales que siguen afectando diversas zonas del país. Para mayo de 2026, Honduras contabiliza al menos 454 incendios forestales que han arrasado más de 18.600 hectáreas de bosques y vegetación.
Las zonas más golpeadas abarcan áreas de Francisco Morazán y varios espacios protegidos, donde las llamas han causado daños ambientales severos, pérdida de biodiversidad y deterioro de las fuentes de agua.
Las autoridades ambientales han reiterado que más del 90% de estos incendios son provocados por la actividad humana, principalmente por quemas agrícolas descontroladas, descuidos y actos intencionales.
Expertos advierten que la confluencia de sequía extrema, temperaturas elevadas e incendios forestales eleva el riesgo de una crisis ambiental y alimentaria más severa para Honduras, especialmente en las regiones más vulnerables del país.