El presidente Zambrano declaró que las corrientes socialistas no acatan la legalidad ni la organización familiar, en el contexto de un reconocimiento conferido en Estados Unidos por su dedicación a la democracia y a la libertad. En su intervención, subrayó la relevancia de preservar instituciones robustas y de sostener los valores tradicionales como bases esenciales para el crecimiento del país.
Asimismo, rememoró el panorama político reciente de Honduras, señalando que apenas cuatro meses atrás existía incertidumbre sobre si se celebrarían elecciones. Según sus palabras, fue imprescindible una lucha sostenida durante cuatro años para asegurar el proceso electoral que finalmente tuvo lugar el 30 de noviembre.
El gobernante enfatizó que la alta participación ciudadana en las urnas transmitió un mensaje evidente. A su parecer, la población hondureña optó por distanciarse del socialismo y elegir una trayectoria distinta, centrada en la democracia y la libertad.