Marte, aquel vecino rojo y enigmático que a lo largo de los siglos alimentó la imaginación de la humanidad y la búsqueda de vida más allá de nuestro planeta, vuelve a ocupar el epicentro del debate científico.
Un grupo internacional de científicos acaba de hacer pública en Nature un descubrimiento que modifica una parte de la narrativa marciana: se habría conservado agua líquida en su superficie hasta aproximadamente unos 757 millones de años atrás, mucho más tarde de lo que indicaban los modelos climáticos convencionales.
El estudio dirige su atención hacia Utopia Planitia, una vastedad inmensa en el hemisferio norte de Marte, donde el rover Zhurong ha llevado a cabo hallazgos imprevistos bajo una cubierta de arena. Allí, los sensores del robot chino detectaron cristales de yeso, un mineral que se forma cuando hay presencia de agua salada que permanece durante largos periodos. Esta evidencia física contrasta con la interpretación dominante que situaba la desaparición del agua superficial marciana en unos 3.000 millones de años atrás.
Este hallazgo genera nuevas preguntas sobre la evolución climática del planeta rojo y sobre la viabilidad de haber contado con condiciones propicias para la vida en épocas mucho más recientes de lo que se creía. La ciencia regresa a mirar a Marte con una expectativa renovada.