El Barcelona se llevó la victoria por 0-2 ante el Getafe gracias a las dianas de Fermín y Rashford, un resultado que parece despejar de forma definitiva la pelea por la Liga, dejando al Real Madrid a once puntos del conjunto azulgrana tras una jornada en la que aún quedan quince en liza.
Fue un encuentro sólido, un conjunto que entendió la coyuntura y no dejó que la presión del desenlace lo desequilibrara. El equipo de Flick se comprometió al máximo, mostró oficio y halló en Pedri (visto con aplausos en el Coliseum cuando fue sustituido), Cubarsí y Fermín a los protagonistas para explicar la victoria. Los tres interpretaron el plan con exactitud, sostuvieron al equipo y lo llevaron hacia un triunfo que, salvo fenómeno improbable, le permitirá centrarse más en la lucha por el título que en la matemática.
El tropiezo del Real Madrid frente al Real Betis situó al Barcelona ante una ocasión que huele a campeonato. Ganar en el Coliseum suponía abrir una brecha de once puntos con quince por disputarse. Esa diferencia, en condiciones habituales, ya impondría respeto; en la situación actual del Madrid, parece una sentencia casi redactada que podría hacerse efectiva en la próxima jornada.
Pero el fútbol no admite atajos fáciles, y menos cuando el rival se llama Getafe de Bordalás. Es un equipo que transforma cada encuentro en una contienda áspera, a veces áspera como una muela rebelde que no deja descansar. Más todavía en el Coliseum, una plaza históricamente hostil para el Barcelona, donde el club azulgrana encadenaba cinco campañas sin vencer allí.