En las redes sociales circuló un clip de Eduardo Maldonado siendo entrevistado mientras se dirigía al estadio Nacional acompañado de su hija. El video se volvió viral, despertando en muchos recuerdos sobre los inicios del periodista que transformó la manera de hacer televisión.
Por: Emilio Guerrero
“Hay hombres que luchan un día y son buenos.Hay otros que luchan un año y son mejores.Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”— Bertolt Brecht
Los hondureños, desafortunadamente, suelen estar cargados de complejos. La educación heredada de la época colonial los impulsa a comportarse así, a ser miserables envidiosos.
Lo que sí resulta digno de admiración es ver cómo Maldonado, al igual que los Palestinos, se negaron a vivir en la miseria.
Eduardo Maldonado representa un ejemplo de orgullo nacional, mostrando que un ciudadano nacido en una pobreza extrema puede llegar a ocupar la cúspide de la riqueza. Si fuera tan sencillo hacerse rico, ¿por qué los otros diez millones de hondureños no lo siguen?
Maldonado genera riqueza. eleva la notoriedad y la riqueza de otros hondureños. Es un ganador. crea excelentes empleos. Brinda cabida a toda una generación que posteriormente toma alas para buscar nuevos caminos hacia el éxito.
Los métodos para su triunfo son habituales. Le vende al hondureño exactamente aquello que quiere ver, escuchar y creer. Allí reside la maravilla de la ecuación de Eduardo Maldonado.
Lo respeto y admiro por haber enfrentado y superado lo que muchos consideran la peor desgracia humana: la pobreza. Es un ejemplo y una reflexión humana sobre la persistencia.