El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de presentar una promesa que podría alterar el tablero político: si el Partido Republicano logra mantener la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes en las elecciones de 2026, a cada adulto en Estados Unidos se le entregaría un pago único de 5.000 dólares.
Sería semejante a que una empresa próspera repartiera utilidades directamente entre sus propietarios, sin más rodeos ni condiciones complicadas.
«Porque la nación está generando una riqueza sin precedentes», afirmó. «Nadie más puede garantizarles esto. Esta es mi palabra. Si los republicanos conquistan ambas cámaras del Congreso, gracias al auge económico más extraordinario que haya vivido este país, entregaré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de Estados Unidos.»
El efecto sería colosal. Lo denominó el «dividendo Trump» y añadió una condición: el dinero debe gastarse dentro del país.
El impacto es tan significativo que fue presentado como una forma de recompensar a la ciudadanía por la recuperación económica, con la salvedad de que los fondos existan para fortalecer la economía nacional y no circulen fuera de las fronteras.