El barco de guerra más antiguo del mundo en servicio activo tiene más de 225 años y sigue teniendo tripulación de la marina de Estados Unidos

15 de septiembre de 2026

A pocos metros del litoral de Boston, una fragata de madera sigue ondeando el pabellón estadounidense con la misma dignidad con la que lo hizo hace más de dos siglos. Este navío, atendido por marineros en activo, navega ocasionalmente, recibe visitantes y cumple una misión ceremonial y educativa que trasciende el simple recuerdo. Su silueta oscura, sus tallas bruñidas y su velamen impecable conservan una memoria viva de batallas y de artesanía naval difícil de igualar en la historia moderna.

Orígenes y diseño

Pensada por el ingeniero Joshua Humphreys como parte de una nueva clase de fragatas, esta embarcación fue construida en el astillero de Edmund Hartt y botada en 1797. Su estructura de roble vivo y blanco, combinada con refuerzos de cobre provenientes de los talleres de Paul Revere, le dio una resistencia formidable frente a los cañones y al océano. Humphreys concibió un casco más largo y robusto, capaz de portar más artillería sin perder velocidad. Aquella mezcla de fuerza y de maniobrabilidad estableció un estándar para las potencias navales de su época, y anticipó un legado que todavía resuena.

Hazañas en la Guerra de 1812

Durante la contienda contra el Reino Unido, la fragata protagonizó enfrentamientos decisivos. En 1812 derrotó al HMS Guerriere, y meses después hizo lo propio con el HMS Java, combates que cimentaron su leyenda. En 1815 todavía capturaría a la Cyane y la Levant, confirmando su reputación de adversaria implacable. De esas jornadas nació el apodo “Old Ironsides”, evocando cómo los proyectiles parecían rebotar en sus costados. El poeta Oliver Wendell Holmes inmortalizó su defensa en 1830 con el verso: “¡Ay, bajad su desgarrado estandarte!”, un grito literario que ayudó a salvarla del desguace. Como afirma la Marina de los EE. UU., es “el buque de guerra en servicio comisionado más antiguo del mundo que aún flota”, una distinción que subraya su vigencia.

De la pólvora al protocolo

Hoy, su función es ceremonial y educativa, con una tripulación de marineros de la Marina de Estados Unidos que sirve a bordo a tiempo completo. Amarrada en el Charlestown Navy Yard, la nave realiza salidas puntuales llamadas underway, en fechas conmemorativas, y ejecuta saludos artilleros junto a otros actos de protocolo. A pesar del cambio de misión, la vida a bordo mantiene ritmos navales: guardias, maniobras de cabullería, instrucción en tradiciones y guía de visitantes. La embarcación se ha convertido en aula flotante, y sus marineros comparten con el público cómo la disciplina, el trabajo en equipo y la técnica sostienen una pieza única del patrimonio marítimo estadounidense.

Mantenimiento que desafía siglos

Conservar un casco de madera bajo normas navales contemporáneas es un desafío que requiere reemplazos periódicos y un control meticuloso de humedad y biodeterioro. La fragata pasa por diques secos para revisiones mayores, donde se sustituyen tracas, se ajustan cuadernas y se renueva el forro de cobre. Parte de la madera procede de reservas de roble vivo, elegidas por su densidad excepcional y su durabilidad frente a la fatiga. Cada intervención busca respetar la autenticidad estructural sin comprometer la seguridad de la tripulación ni las normativas actuales. Detrás de cada pieza nueva hay artesanos, ingenieros y historiadores que aseguran que la nave no sea un mero objeto estático, sino una embarcación lista para izar velas cuando la ocasión lo requiere.

Datos esenciales

  • Año de botadura: 1797
  • Diseñador: Joshua Humphreys
  • Constructor: Edmund Hartt
  • Material principal: roble vivo y blanco con fijaciones de cobre
  • Apodo histórico: “Old Ironsides
  • Campañas destacadas: Guerra de 1812
  • Puerto actual: Charlestown Navy Yard, Boston
  • Tripulación actual: alrededor de decenas de marineros en servicio activo
  • Estatus: “world’s oldest commissioned warship afloat”, según la Marina de EE. UU.

Vigencia simbólica y cultural

Más allá de su madera centenaria, este buque es un símbolo de continuidad institucional. Reconocido por el Congreso como “America’s Ship of State”, funge como embajada itinerante de valores cívicos y de maestría técnica. En su cubierta confluyen memoria y ciudadanía: jóvenes que aprenden nudos, veteranos que recuerdan mares lejanos, familias que descubren que la innovación y la tradición pueden convivir en un mismo casco. Su permanencia recuerda que la supremacía tecnológica no siempre borra la excelencia artesanal y que una flota moderna aún puede aprender de una fragata tricentenaria en espíritu. Como resume un lema no escrito que se respira a bordo: “preservar para servir, servir para inspirar”.

Edwin Rolando Amaya

Cubro la actualidad hondureña con especial atención a los temas sociales y las dinámicas locales. Mi objetivo es hacer la información clara y útil, yendo a lo esencial sin perder de vista la realidad del terreno. A través de mis artículos, busco ofrecer una mirada precisa y accesible sobre los hechos que importan.