El Poder Legislativo de Nicaragua dio un primer visto bueno, el martes 1 de septiembre, a una reforma constitucional que prohíbe a las formaciones opositoras presentarse en las elecciones y extiende el mandato presidencial de seis a siete años. La iniciativa, promovida por el jefe de Estado Daniel Ortega, ha recibido condenas por parte de Estados Unidos y varias naciones de la región.
La enmienda aprobada este martes 1 de septiembre, respaldada por los copresidentes Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, logró superar la primera votación en la Asamblea Nacional, pero aún queda una segunda instancia por definir.
Murillo había anunciado el lunes que la enmienda sería ratificada en una segunda votación a partir del 18 de enero, ya que la ley nicaragüense exige que las modificaciones constitucionales sean aprobadas por dos legislaturas distintas antes de entrar en vigor.
La reforma también amplía los mandatos de los copresidentes y otros cargos electos, así como de los jefes del ejército y la policía, de seis a siete años.
El 19 de julio, Ortega declaró públicamente que “no habrá más elecciones” en Nicaragua para evitar que la oposición “vuelva a tomar el gobierno”.