Feyenoord decidió excluir a sus propios aficionados de los dos próximos encuentros como visitantes tras el episodio con bengalas que dejó siete personas heridas y obligó a interrumpir durante aproximadamente veinte minutos el choque ante Cambuur Leeuwarden en la Eredivisie, ocurrido el pasado 23 de agosto.
Según Reuters, la sanción interna del club de Rotterdam impedirá la presencia de aficionados visitantes en los duelos frente a NEC Nijmegen y PEC Zwolle, previstos para el mes que viene.
La decisión se tomó tras los disturbios del domingo en Leeuwarden, cuando simpatizantes del equipo visitante encendieron bengalas rojas y lanzaron pirotecnia hacia zonas del estadio donde se encontraba el público local.
En su comunicado, Feyenoord calificó el episodio como un hecho “muy comentado y completamente inaceptable”. La entidad neerlandesa podría además enfrentar una multa sustancial por lo ocurrido en el estadio del Cambuur. Reuters detalló que entre los afectados hubo personas con quemaduras, lesiones oculares y daños auditivos.
Un castigo inusual tras una noche marcada por la violencia
La medida resulta inusual porque surgió del propio Feyenoord y no de una sanción impuesta por autoridades externas. En buena parte del fútbol europeo, las restricciones a las hinchadas visitantes suelen quedar en manos de las federaciones, la policía o los gobiernos locales. Esta vez, la dirigencia del club decidió adelantarse y vetó la presencia de sus aficionados en los próximos dos partidos fuera de casa.