La ofensiva madridista ha mostrado ya de entrada su valor con un solo encuentro. Contra la Real Sociedad, el choque resultó redondo. El Bernabéu volvió a encontrarse con José Mourinho tras 13 años y la hinchada disfrutó de su primera gran goleada en casa. Guiados por Bellingham, que rozó la perfección, acompañados por Mbappé, que logró un hat-trick, y Vinicius, que añadió otro tanto a su historial, el técnico portugués dejó claro que ese trío será capaz de darle las mayores victorias. Ya está trabajando con ellos para la primera gran batalla: el duelo ante el Atlético de Madrid.
La conexión entre BMV (Bellingham, Mbappé y Vinicius) fue arrolladora. Fue Valverde quien sirvió el primer pase de gol al francés para abrir la cuenta con un toque magistral. A partir de entonces, la tripleta empezó a desplegar su magia. Dos asistencias de Bellingham para romper el empate que había instaurado la Real Sociedad, recuperando la mejor versión que mostró en su primera campaña en Chamartín. Una para Mbappé, otra para el brasileño para sellar la noche. El broche llegó de la mano del francés, que puso el tercero y terminó cerrando su triplete.
Mourinho decidió retirar al inglés en el minuto 78 para darle descanso y la afición merengue le ofreció una sonora ovación. No fue la única merecedora. Vinicius saltó al campo en el 84 y la grada se estremeció con su entrada. La dupla Vinicius-Mbappé funcionó como hacía tiempo no se veía. El plan ofensivo fue exactamente lo que el entrenador portugués deseaba y exigía a sus hombres: frescura, movilidad del balón, conexiones rápidas y, por supuesto, goles. Todo eso se dio en un choque sin peros para sus tres joyas, esos killers que deberán batirse en las noches de guerra que vendrán en el templo blanco.