Las autoridades colombianas movieron a 103 reclusos catalogados como de alta peligrosidad desde la prisión de Itagüí, la instalación de máxima seguridad situada en el departamento de Antioquia (noroeste), hacia diversos centros de detención en todo el territorio nacional, según comunicó el gobernador regional, Andrés Julián Rendón, poco después de la toma de posesión del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.
«Antioqueños, me han informado del traslado de 103 peligrosos delincuentes recluidos en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí a centros penitenciarios de alta seguridad en Bogotá, Palmira, Girón, Valledupar, La Dorada, El Barne y otros lugares del país», afirmó Rendón en X.
Entre los internos figuran cabecillas de agrupaciones delictivas que operan en Medellín y sus zonas cercanas, como el Valle de Aburrá y el oriente de Antioquia, entre ellos Freyner Ramírez García, alias Carlos Pesebre; Juan Carlos Mesa, también conocido como Tom; Dayron Alberto Muñoz Torres, o El Indio; y Juan Camilo Rendón, apodado El Saya.
La movilidad de estos reclusos coincidió con la toma de posesión del presidente Abelardo de la Espriella, quien ha anunciado un endurecimiento de la estrategia de seguridad y ha advertido a los integrantes de bandas criminales y del narcoterrorismo de que dispondrán de dos opciones: someterse al dominio de la ley o enfrentarse a la contundente acción del Estado colombiano y de sus fuerzas de seguridad.
La promesa del nuevo Gobierno para hacer «megacárceles»
Durante su discurso de asunción, el jefe de Estado afirmó además que su administración levantará megacárceles dirigidas a quienes representen un mayor riesgo para la seguridad de los colombianos y sostuvo que no existirá impunidad para los miembros de las estructuras criminales.
«No habrá impunidad; los localizaré y los presentaré ante la justicia con determinación», afirmó De la Espriella, y añadió que la vía de diálogo con los grupos armados ilegales está «completamente agotada».
La prisión de Itagüí protagonizó un suceso hace algunos meses, cuando se celebró una fiesta entre reclusos en ese establecimiento, lo que llevó a la separación de 11 funcionarios en servicio en ese momento por incumplimiento de sus funciones.