Existen decisiones económicas que vuelven a golpearte como un búmeran. En 2024, cuando aún se mostraba crítico frente a la gestión anterior, el economista Roberto Lagos cuestionó duramente al Banco Central de Honduras (BCH) por subir la Tasa de Política Monetaria (TPM), sosteniendo que los ajustes debían realizarse de forma gradual y avisando sobre sus posibles efectos en las tasas de interés de los préstamos.
En aquel episodio, Lagos calificó de inconsistente que el entonces Gabinete Económico rechazara las propuestas de “ajustes monetarios de shock” y, posteriormente, aplicara un incremento de 100 puntos básicos. Incluso señaló que el aumento podría trasladarse a las tasas de interés del sistema financiero y dejó una frase que quedó registrada: “ellos solitos se dispararon en el pie”.

El escenario cambió y ahora es Lagos quien está al frente del BCH. Según la institución, Roberto F. Lagos Mondragón ocupa actualmente la presidencia del Banco Central, organismo al que corresponde formular y dirigir la política monetaria, crediticia y cambiaria del país.
Y precisamente bajo su conducción, el BCH anunció este sábado un nuevo incremento de la TPM hasta el 6%, en un contexto marcado por el repunte de la inflación. La medida coloca nuevamente sobre la mesa el debate que el propio Lagos planteaba años atrás: cómo las decisiones de política monetaria terminan transmitiéndose hacia las tasas de interés y el costo del crédito.
La diferencia ahora es que aquella advertencia ya no la hace desde la oposición a la política económica del gobierno anterior, sino desde la institución responsable de conducir la política monetaria. El contraste entre sus declaraciones de entonces y la decisión de hoy abre una pregunta inevitable: ¿qué cambió en el diagnóstico económico de Roberto Lagos para que ahora le corresponda defender o ejecutar una medida que antes cuestionaba?
Mientras tanto, el aumento de la TPM vuelve a poner bajo la lupa el costo que podría tener el dinero para los hondureños, particularmente si la decisión termina reflejándose en las tasas de interés de préstamos y otros productos financieros.