El Gobierno de Perú, encabezado por la figura conservadora Keiko Fujimori, comunicó este martes la ruptura de las relaciones diplomáticas del país andino con Irán, al alegar que la república islámica fomenta la violencia y contribuye a intensificar la escalada del conflicto en Medio Oriente.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú rechazó con firmeza su obstrucción a la labor del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), al negar en diversas ocasiones el acceso de sus inspectores a instalaciones nucleares, obstaculizando la verificación necesaria para impedir la producción de armas nucleares.
La Cancillería peruana, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá, trabajó quince años para la Embajada de Estados Unidos en Lima, expresó también una «profunda preocupación» por las «severas restricciones impuestas por el régimen iraní, así como la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz desde marzo de 2026».
En ese sentido, el Ejecutivo peruano justificó su decisión de romper los lazos diplomáticos con Irán por su «histórica vocación pacifista y en ejercicio de su indeclinable compromiso con el respeto al derecho internacional».
La justificación de la decisión de Perú frente a Irán
«El Gobierno del Perú ha expresado en diversas ocasiones su condena y profunda preocupación por la delicada situación que amenaza la estabilidad en el Medio Oriente y que afecta gravemente la paz y seguridad internacionales», recordó la cartera peruana de Exteriores.
Así mismo, manifestó que ha observado «con creciente consternación el deterioro de la democracia en Irán denunciado por diferentes mecanismos de las Naciones Unidas, particularmente en lo relativo a la represión de manifestaciones pacíficas, la conculcación de la libertad de prensa, la discriminación contra las mujeres y las niñas, y la persecución de opositores políticos».