La primera sensación al sentarnos fue de silencio absoluto y de una ausencia de vibraciones que descoloca. Con la llave en el bolsillo y un leve toque al selector, la pick-up se desliza con una suavidad que no asociamos a los chasis con largueros ni a los ejes traseros de ballestas. Y ahí apareció lo que no veíamos venir: un comportamiento más cercano al de un SUV grande que al de una herramienta de trabajo tradicional.
Diseño que no pide permiso
El frente combina una parrilla carenada con ópticas delgadas y una firma lumínica que la hace reconocible incluso de noche. Los pasos de rueda voluminosos, la línea de hombro bien marcada y una caja alta refuerzan su postura. No es extravagante, pero sí lo suficientemente distinta como para que la gente pregunte: “¿Es eléctrica?”
Cabina: tecnología sin estridencias
Por dentro manda una pantalla central generosa, gráficos fluidos y menús claros. Los materiales sorprenden por el buen ensamble y la ausencia de ruidos parásitos en baches. El instrumental digital muestra todo lo importante: consumo instantáneo, niveles de regeneración, temperatura y navegación. “No esperaba este nivel de refinamiento en una pick-up”, soltó uno del equipo, mientras jugaba con los modos de conducción.
En marcha: el gran hallazgo
Lo que cambió el relato fue la suspensión trasera. En lugar de la típica ballesta, esta eléctrica apuesta por un esquema más elaborado que se traduce en un rodar estable, con mejor control del rebote y menos cabeceo. Vacía, no salta; cargada, no se aplasta. La insonorización es tan eficaz que escuchamos más el rozamiento de los neumáticos que cualquier rumor mecánico. “No suena a pick-up”, repetimos, medio en broma, medio en serio.
Prestaciones con empuje instantáneo
El motor entrega su par de forma inmediata y permite adelantamientos cortos y salidas consistentes en rampas. La marca declara una autonomía por encima de los 300 km en ciclo combinado y una batería que ronda los 90 kWh, con carga rápida en corriente continua que del 20 al 80% puede tomar poco menos de 40 minutos si el cargador acompaña. En urbano, con regeneración en nivel alto, logramos consumos muy contenidos.
Modos, regeneración y un pedal
Hay varios perfiles de manejo y cuatro niveles de frenada regenerativa, incluido uno que permite conducir casi con un solo pedal. En ciudad resulta adictivo porque dosifica bien y no marean las transiciones. En ruta preferimos un nivel medio para no cortar demasiado el impulso. El pedal de freno, por su parte, es progresivo y evita esa sensación de esponja típica de algunos eléctricos.
Trabajo: caja, enchufes y utilidad
La caja viene forrada, con ganchos de sujeción bien ubicados y tapa asistida para bajar sin golpes. Integra toma V2L para alimentar herramientas o cargar una bici eléctrica en el camping. La capacidad de carga se mantiene cercana a la tonelada, y el remolque está habilitado, aunque las cifras dependen del mercado y del equipo. Detalle que suma: cámaras de 360° para estacionar y una vista específica de la caja para vigilar el equipaje.
Autonomía real y efecto carga
Como en todo eléctrico, la autonomía se mueve según peso, viento y temperatura. Vacía, en uso mixto, estuvimos cómodos dentro del rango prometido; con carga y a velocidades altas, cae más de lo que uno desearía. Nos gustó que el cálculo de autonomía aprenda del estilo del conductor y que avise con antelación sobre puntos de carga cercanos en la ruta.
Seguridad y asistencias
Cuenta con un paquete ADAS completo: mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, frenado autónomo y monitoreo de fatiga. Los calibres están bien resueltos y no invaden en exceso. La estructura transmite solidez y el control de tracción es rápido, lo cual se agradece en superficies resbaladizas.
Lo que todavía no cierra
Hay dos sorpresas menos felices. La primera: en ciertas versiones no hay tracción 4×4, y eso limita el juego fuera del asfalto más duro. La segunda: la curva de carga rápida es algo tímida después del 60%, por lo que conviene planificar paradas más frecuentes y cortas en viajes largos. El radio de giro es mejorable y, con llanta grande, los baches muy filosos se sienten un poco más de la cuenta.
Lo mejor y lo que enamora
- Rodar sorprendentemente cómodo y silencioso para ser una pick-up de chasis
- Respuesta instantánea y manejo fácil en ciudad con regeneración bien calibrada
- Cabina con buenos materiales y tecnología que suma sin distraer
- Función V2L para alimentar equipos y ampliar la utilidad del día a día
Para quién es
Para quien necesita una herramienta de trabajo limpia que haga también de vehículo familiar, y para quien valora el silencio y la inmediatez de un tren eléctrico. Para quien vive entre ciudad y rutas secundarias y no depende del off-road extremo. Para flotas que buscan bajar costos operativos y mostrar compromiso con la sustentabilidad.
Al bajarnos, la sensación fue clara: esta pick-up cambia la percepción de lo que un utilitario puede ser cuando se electrifica de verdad. No solo por emisiones y costos, sino por la manera en que se mueve, por cómo cuida a sus ocupantes y por esa serenidad que, hasta ahora, reservábamos para otros segmentos. “Es rara, en el mejor sentido”, dijimos, mientras cerrábamos la tapa de la caja y mirábamos el consumo del día con una mezcla de asombro y alivio.