La Armada da un paso decisivo con una nueva familia de fragatas que ya empieza a tomar forma en el agua. La primera unidad flota en Ferrol, mientras el resto avanza en un programa valorado en cerca de 4.000 millones de euros, pensado para asegurar la soberanía tecnológica y el relevo de escoltas durante la próxima década. “Es un salto generacional”, se escucha en los muelles, “y una inversión con retorno industrial y estratégico”.
Un programa que redefine la defensa marítima
Las cinco unidades F-110 refuerzan el núcleo de superficie de la flota con un diseño orientado a misiones multidominio. Bautizada la cabeza de serie como “Almirante Bonifaz”, su botadura simboliza el arranque real de un ciclo de entregas escalonado. El programa lo lidera Navantia en Ferrol, con un ecosistema de proveedores nacionales y socios internacionales de primer nivel.
El objetivo es reemplazar a las fragatas más veteranas y complementar a la clase F-100, con mayor discreción acústica y digitalización profunda del “cerebro” de combate. “No es solo acero, es software y es dato”, remarcan fuentes del sector, subrayando la apuesta por la interoperabilidad total con la OTAN.
Tecnología: sensores, sigilo y cerebro digital
El buque integra un mástil combinado con radar AESA de última generación y sensores de 360 grados, fusionados mediante el sistema de combate SCOMBA. España incorpora el radar SPY-7 en colaboración con Lockheed Martin e Indra, elevando la conciencia situacional en entornos saturados de amenazas. El enfoque se centra en detectar primero, clasificar mejor y decidir más rápido.
En guerra antisubmarina, el conjunto de sonar de proa y arreglo remolcado —con soluciones de referencia como CAPTAS-4 Compact— promete mayor alcance y precisión en aguas litorales y de alta mar. El casco y la firma del buque han sido afinados para reducir huellas radar, térmica y acústica, hasta niveles propios de escoltas de última generación. “La furtividad ya no es un extra; es el punto de partida”, resalta un ingeniero naval.
La arquitectura digital abraza el gemelo digital, la ciberseguridad desde el diseño y el mantenimiento predictivo apoyado en datos. Cada sistema “habla” con el resto, habilitando un ciclo OODA más corto y operaciones centradas en red con aliados y drones.
Armas y misión polivalente
La F-110 nace para operar en el espectro completo: escolta oceánico, defensa aérea de punto, guerra antisubmarina y presencia avanzada. El armamento previsto incluye un lanzador vertical Mk 41 para misiles antiaéreos como ESSM, artillería principal de 127 mm, misiles antibuque de última generación y tubos lanzatorpedos. A popa, hangar y cubierta para helicópteros medianos —como el SH-60— y espacio para UAV/USV de misión.
- Sistema VLS para defensa aérea, cañón de 127 mm, misiles antibuque, torpedos, helicóptero embarcado y capacidad para drones.
La propulsión CODLAG combina turbina de gas y motores eléctricos para una zarpada silenciosa en caza submarina y velocidad de más de 25 nudos cuando la situación lo exija. Con unas 6.000 toneladas de desplazamiento y alrededor de 145 metros de eslora, la dotación se optimiza en torno a 150 marinos, apoyada por automatización y ergonomía.
Impacto industrial y empleo
El programa impulsa empleo cualificado en Galicia y otras regiones, con miles de puestos directos e indirectos a lo largo de la cadena de suministro. Navantia refuerza su modelo 4.0, con talleres digitalizados, soldadura robotizada y trazabilidad de componentes en tiempo real. “Cada fragata es también una plataforma de talento”, señalan voces del astillero.
España consolida capacidades exportadoras, ya que sensores, software y procedimientos probados suelen viajar a otros contratos navales. La autonomía tecnológica, además, reduce dependencias críticas y abre puertas a actualizaciones a lo largo de décadas de servicio.
Calendario y nombres históricos
Tras la botadura de la primera unidad, se inicia el ciclo de armamento en muelle y las pruebas de mar en los próximos meses. Las entregas se escalonarán a lo largo de la segunda mitad de la década, con cada casco madurando en plazos solapados. La serie honra figuras como “Roger de Lauria”, “Menéndez de Avilés”, “Juan de Austria” y “Marqués de la Ensenada”, recuperando tradición con visión de futuro.
La planificación prevé hitos de calificación de sistemas, tiro con misiles y validación OTAN antes de la plena operatividad. “Será una puesta a punto exigente, pero el retorno táctico será enorme”, apuntan fuentes cercanas al programa.
Qué cambia para la Armada
Con estas escoltas, la flota gana músculo en sensores, guerra antisubmarina y defensa antiaérea de punto, piezas clave en grupos de combate y misiones de alta intensidad. La sinergia con las F-100 —expertas en defensa aérea de área— permitirá paquetes más flexibles, adaptados a escenarios desde el Atlántico hasta el Mediterráneo. El salto digital allana la integración con satélites, patrullas marítimas y fuerzas conjuntas.
En un entorno de amenazas híbridas, la combinación de sigilo, datos y modularidad operativa marca la diferencia. Más allá de los números, la imagen de un casco recién botado condensando acero, software y doctrina es un recordatorio: “Para proteger lo nuestro, hay que estar un paso adelante”. Y ese paso, con la primera unidad ya en el agua, está claramente en marcha.