Josué Hernández, propietario de una llantera, formó parte de las ocho personas que perdieron la vida en el trágico suceso de Villa Nueva, cuando un camión volquete sufrió un fallo mecánico en sus frenos y arremetió contra varios comercios situados en la zona.
La víctima era padre de Nathaly Gabriela Herrera, estudiante de periodismo en la UNAH, quien quedó desbordada por la pérdida irreparable de su progenitor.
Su madre relata que él fue forjando su empresa de forma paulatina; anteriormente se dedicaba a la compra y venta de chatarra, y con ese oficio logró generar los ingresos necesarios para fundar su llantera, la cual trabajó durante casi diez años.