Ya hay parte médico de Kylian Mbappé. El francés, que pidió el cambio y se retiró del terreno de juego antes de que concluyese el partido ante el Betis en La Cartuja, sufre “una lesión en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda”.
Así lo comunicó el Real Madrid mediante un comunicado publicado en sus canales oficiales, en el que se señala que el jugador queda “pendiente de evolución” y no especifica el tiempo que estará de baja.
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De momento, Mbappé se perderá el encuentro de este domingo ante el Espanyol, en Cornellà, y está por ver si puede llegar al Clásico frente al FC Barcelona, el próximo 10 de mayo en el Camp Nou, con el Mundial, que arranca el 11 de junio, en el horizonte.
El ex del Paris Saint-Germain ya tuvo que parar un total de cinco encuentros entre finales de febrero y mediados de marzo por una lesión en la rodilla, aunque ahora acumulaba seis titularidades con los blancos, en las que marcó tres tantos.
Mbappé fue sustituido al sentir molestias en el minuto 81 del encuentro del pasado viernes ante el Betis de la jornada 32 de LaLiga, disputado en La Cartuja y que terminó con empate 1-1, en el que fue el partido número 100 del francés con la camiseta del Real Madrid.
Francia y Mbappé, rumbo hacia otra Copa Mundial
La selección de Francia llega al Mundial de 2026 con una mezcla que provoca respeto: la experiencia de campeones que ya han sabido triunfar y una nueva generación que juega sin complejos. Tras quedar como finalista en 2022, el equipo dirigido por Didier Deschamps vuelve a situarse entre los principales favoritos al título.
El combinado galo integra el Grupo I del torneo, en el que se medirá con Senegal, Noruega e Irak, una agrupación que, sobre el papel, parece asequible pero que exige máxima concentración desde el primer minuto.
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En ataque, la figura que concentra toda la esperanza es Kylian Mbappé, considerado uno de los mejores futbolistas del mundo y el gran referente ofensivo del equipo. Su velocidad, definición y capacidad de liderazgo lo convierten en la principal baza para soñar con otra estrella mundial.
A su alrededor surge una hornada de atacantes jóvenes y dinámicos, con nombres como Ousmane Dembélé, Kingsley Coman y Christopher Nkunku, capaces de desequilibrar cualquier defensa en cuestión de instantes.
En el mediocampo, Francia presume de músculo, técnica y proyección. Figuras como Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga y Warren Zaïre-Emery aportan equilibrio y salida limpia, fusionando juventud con madurez competitiva.

En defensa, la solidez está asegurada por nombres de élite como William Saliba, Dayot Upamecano y Theo Hernández, jugadores acostumbrados a medirse al más alto nivel europeo.
Bajo los tres palos, Mike Maignan aparece como garantía de seguridad, consolidándose como uno de los meta más destacados del planeta en la actualidad.
El grupo que le tocará a Francia no es considerado “de la muerte”, pero sí al menos presenta rivales con características incómodas. Senegal aporta potencia física y velocidad, Noruega dispone de talento ofensivo, e Irak llega como incógnita, por lo que no hay que bajar la guardia.
En el papel, Francia parte como favorita para liderar su grupo, lo que reforzaría su condición de candidato firme al título y le permitiría encarar las rondas eliminatorias con mayor tranquilidad.
Las expectativas alrededor de la selección son elevadas. Diversos análisis sitúan a Francia entre las principales aspirantes a alzar el trofeo, junto a potencias como Argentina y España.
El estilo de juego francés combina velocidad por las bandas, transiciones rápidas y una fortaleza física que suele marcar la diferencia en los momentos decisivos de los partidos.
Además, el equipo cuenta con una ventaja crucial: muchos de sus jugadores ya han saboreado la experiencia de disputar finales y levantar grandes trofeos, lo que pesa cuando el torneo entra en su fase decisiva.

Otro factor que alimenta la ilusión es la profundidad de la plantilla. Francia puede modificar piezas sin perder rendimiento, algo que pocas selecciones pueden permitirse en una competición tan exigente.
No obstante, existen también preocupaciones, como el estado físico de algunas figuras, incluyendo al propio Mbappé, que ha lidiado recientemente con molestias, aunque se espera que llegue en condiciones al torneo.
En resumen, Francia no llega solo con ilusión, sino con argumentos sólidos. Cuenta con estrellas, tiene recambio y acumula experiencia. Y cuando un equipo reúne todo eso… más que un candidato, se transforma en una amenaza real para cualquiera que se cruce en su camino.
Francia persigue su tercera estrella Mundial
La expectativa ante el Mundial de 2026 es máxima, no solo por la magnitud de la competición, sino porque será el primer torneo con 48 selecciones y más de 100 encuentros, lo que lo convertirá en el torneo más grande de la historia. Esto ha generado una mezcla de entusiasmo y nerviosismo en todas las selecciones.
A medida que se acerca la apertura del torneo, las potencias clásicas como Argentina, Francia, Brasil, España e Inglaterra llegan como favoritas, pero con planteles que han sufrido golpes importantes en la recta final de la preparación.
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Uno de los temas más preocupantes es la creciente lista de jugadores lesionados, que ha encendido las alarmas en el mundo del fútbol. La exigente campaña en Europa ha dejado secuelas y varias estrellas se han quedado fuera.
Entre las bajas más destacadas figura Xavi Simons, quien sufrió una rotura de ligamento cruzado y quedó descartado por completo del Mundial, sumándose a una lista que no deja de crecer.

También destacan casos como Rodrygo, figura de Brasil, que sufrió una grave lesión de rodilla (rotura de ligamento cruzado y menisco), lo que lo deja fuera del torneo y representa una de las ausencias más dolorosas para su selección.
Además, figuran nombres relevantes que no disputarán el Mundial: Hugo Ekitiké con Francia, Serge Gnabry con Alemania y Takumi Minamino con Japón, todos afectos por lesiones de larga duración que les impiden llegar a tiempo.
La lista continúa creciendo con futbolistas como Juan Foyth (Argentina) y Samu Omorodion (España), además de varios casos en distintas selecciones que han perdido piezas clave en defensa y ataque.
Incluso hay nombres que no están descartados aún, pero entran al torneo con claros signos de debilidad, como Lamine Yamal, Eder Militão o Alisson Becker, que arrastran molestias físicas y mantienen en vilo a sus equipos.
En el caso de México, también preocupa el estado de varias lesiones importantes, incluido el portero Luis Ángel Malagón, quien sufrió una rotura de Aquiles y no podrá competir en el torneo.

Otro factor que eleva la incertidumbre es que varias figuras han presentado molestias últimamente, como Mbappé, lo que subraya el desgaste físico previo al Mundial.
A pesar de este panorama, la expectativa continúa siendo enorme, ya que el torneo reunirá a las principales estrellas del fútbol mundial y promete duelos de alto nivel desde la fase de grupos.
Además, la ampliación del formato abre la puerta a selecciones emergentes que podrían dar sorpresas, lo que añade un ingrediente extra de emoción e imprevisibilidad.
En resumen, el Mundial de 2026 llega cargado de ilusión, pero también marcado por una preocupante ola de lesiones que podría alterar el equilibrio de fuerzas y redefinir quiénes son los verdaderos favoritos al título.