FIFA vivió una de las semanas más convulsas de su historia tras el intento fallido de Gianni Infantino de promover FIFA Forward Enterprise, un proyecto que pretendía abrir a capital privado las principales competiciones de la organización. Ante la firme oposición mostrada por gran parte de las entidades del mundo, el presidente decidió desechar la propuesta de “vender participaciones en el Mundial a inversores privados” debido al rechazo generado por la iniciativa.
The Times, que fue el portal que difundió el proyecto en un principio, reveló que Infantino habría elevado su remuneración actual como presidente de la FIFA de forma impactante. De acuerdo con la información oficial de la FIFA, el salario bruto actual es de USD 4,8 millones al año: USD 2,6 millones en sueldo y USD 2,2 millones en bonificaciones.
Según reveló el medio citado, si el acuerdo del FFE se concretaba, el dirigente suizo habría pasado a desempeñar una función comparable a la de un gerente general y sus ingresos habrían escalado hasta unos USD 64 millones. La propuesta necesitaba al menos 106 votos afirmativos entre las 211 federaciones miembro, además del respaldo del Consejo de la FIFA, según The Independent. Pero la oposición conjunta de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol dejó al presidente de la entidad sin margen político para avanzar. La reserva mostrada por la Conmebol terminó de precipitar la caída.