Este lunes, Israel prometió que proseguirá sus ataques contra el movimiento proiraní Hezbolá en el sur del Líbano, después de una oleada de bombardeos que dejó al menos 13 fallecidos, mayoritariamente de una misma familia, entre ellos mujeres y niños.
Desde que las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron el jueves haber tomado el cerro Ali Taher, una posición estratégica de Hezbolá en Nabatiyé, los ataques en la región se han intensificado.
Un bombardeo contra un edificio residencial en Kfar Reman dejó 11 fallecidos, entre ellos dos niños y cuatro mujeres, según el Ministerio de Salud libanés.
En un ataque adicional en la misma localidad murió un rescatista y otro quedó herido, de acuerdo con esa misma cartera.
Un ataque posterior provocó la muerte de una persona en Rihan, también en el sur pero más alejada de la frontera con Israel. Otro ataque en la ciudad de Nabatiyé dejó nueve heridos, entre ellos dos niños y tres mujeres.
Un fotógr ado de la AFP vio un edificio de tres plantas completamente destruido, con libros de texto y restos de muebles esparcidos entre los escombros.
El ejército de Israel afirmó haber golpeado «instalaciones de infraestructura» de Hezbolá en respuesta al lanzamiento de dos drones cargados de explosivos contra sus tropas.
Añadió que seguiría realizando operaciones para neutralizar las amenazas, a la vez que mantiene su compromiso con el acuerdo de alto el fuego.
En otro comunicado, afirmó haber eliminado a un miembro de Hezbolá en la zona de la fortaleza de Beaufort, desde donde dispararon contra sus tropas desde el interior de un edificio. «Durante el combate a corta distancia, dos soldados de las FDI resultaron levemente heridos».
Los habitantes de este poblado, ubicado junto a la gran Nabatiyé, habían regresado a sus hogares gracias a la tregua de junio, tras haber sido desplazados por el conflicto entre Israel y Hezbolá.
«Desde que volvimos, vivimos con angustia», declaró a la AFP Fuad Chakaron, residente del barrio. Asegura que en el edificio atacado habitaban «personas que no tenían ningún vínculo con nadie», aludiendo al movimiento chiita.
El movimiento libanés condujo al Líbano al conflicto regional al lanzar en marzo ataques contra Israel en apoyo de Irán, su aliado. Las represalias israelíes han dejado más de 4.300 muertos, según las autoridades.
Aunque las hostilidades han disminuido desde finales de junio tras un protocolo entre Estados Unidos e Irán y un marco de acuerdo entre Líbano e Israel, las fuerzas de Israel siguen realizando ataques esporádicos en el sur, donde controlan una franja fronteriza de unos diez kilómetros.