Zverev, con 29 años, había temido durante mucho tiempo quedar marcado como el mejor jugador de la historia sin haber conseguido aún un título de Grand Slam.
Como otras figuras, se vio atrapado entre dos generaciones de colosos: primero la era del Big 3 (Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal) y luego la irrupción de una hornada más joven con Sinner y Alcaraz.
En las tres primeras finales de Grand Slam en las que logró asomar se fue derrotado, pero esta temporada –ya próximo a cumplir 30 años– ha logrado por fin afianzar su sitio en la historia.
Primero fue en junio con su ansiada coronación como campeón de Roland Garros y este domingo ampliando su vitrina con el trofeo del Abierto de Estados Unidos, donde batió en la final al local Ben Shelton.