El Manchester City se impuso 1-0 al Manchester United en Old Trafford, a pesar de aguantar más de sesenta minutos con un hombre menos, en un derbi marcado por la expulsión de Phil Foden, el tanto de Erling Haaland y el papel decisivo de Enzo Fernández en el mediocampo.
El conjunto entrenado por Enzo Maresca enfrentó un escenario adverso desde el minuto 23, cuando Foden recibió la expulsión directa tras un choque con Bruno Fernandes. La sanción, que fue revisada y confirmada por el VAR, obligó al City a reajustar su sistema y a sostener el encuentro con menor dominio.
El choque mostró tensión, duelos físicos y escasas concesiones. El Manchester United asumió la iniciativa tras la expulsión, pero no logró convertir ese dominio territorial en situaciones claras frente al arco de Gianluigi Donnarumma. El City adoptó un perfil más cerrado, protegió los huecos y buscó progresar mediante transiciones rápidas.
El conjunto visitante había iniciado el encuentro con la intención de controlar el balón y presionar alto. La dinámica cambió tras la jugada que terminó con la salida de Phil Foden. Esa decisión dejó al equipo con diez jugadores cuando aún faltaba gran parte del encuentro. Maresca reordenó sus líneas y exigió a los mediocampistas un mayor compromiso defensivo para reducir los huecos entre la defensa y el ataque.
El Manchester United intentó aprovechar la superioridad numérica con ataques por las bandas y una presión sostenida en campo rival. El equipo local encontró dificultades para mover el balón con velocidad en los últimos metros. City resistió con una defensa compacta y evitó que Bruno Fernandes recibiera con comodidad cerca del área.