La policía costarricense llevó a cabo un operativo el viernes que terminó con la detención de Alejandro Arias Monge, conocido como el narcotraficante más buscado del país y reclamado por Estados Unidos; el procedimiento dejó un presunto delincuente muerto y cinco agentes heridos, según comunicaron las autoridades.
Arias Monge, apodado «el Diablo» y a quien Washington ofrecía una recompensa de 500.000 dólares, fue capturado de madrugada en la localidad de Río Frío, en la provincia de Heredia, situada a unos 90 kilómetros al noreste de San José.
Estados Unidos felicitó a las autoridades costarricenses por el arresto del cabecilla, al que se le difundieron imágenes en las que aparece esposado, descalzo y con pantalón corto.
«Era el líder de una violenta organización criminal transnacional y el fugitivo más buscado de Costa Rica», señaló la embajada de Estados Unidos en San José en un comunicado, en el que recordó que Arias enfrenta cargos de narcotráfico, robo, homicidio agravado y lavado de dinero.
Washington lo solicita en extradición por conspirar para transportar cocaína desde Colombia.
Alias «el Diablo» fue detenido en una propiedad rural tras una hora de intercambio de disparos en el que resultó abatido Roney Ríos, señalado integrante del grupo criminal, y cinco policías resultaron heridos.
Otro delincuente, Jonathan Pérez Méndez, alias Tan, fue detenido y está acusado de varios homicidios.
Arias «ha generado una gran cantidad de violencia y problemas al país», afirmó Michael Soto, director a cargo del Organismo de Investigación Judicial en el lugar del operativo.
Las autoridades costarricenses sospechan que el cabecilla se ocultó durante un tiempo en Nicaragua. Había permanecido prófugo durante una década, tras evadir un juicio por asesinato.
En los últimos años Costa Rica dejó de ser el país más seguro de Centroamérica debido al narcotráfico. En 2025 se registró una tasa de 16,8 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Durante la operación se incautaron armas largas, pistolas y drones para vigilar la presencia policial en los alrededores de la vivienda donde se escondía «el Diablo», según detalla el informe oficial.