El peleador irlandés Conor McGregor retoma su trayectoria en las artes marciales mixtas este sábado al enfrentarse con Max Holloway en el combate principal de UFC 329, previsto para el T-Mobile Arena de Las Vegas (6 p.m., Paramount+).
Sin embargo, para quienes no han seguido la trayectoria de McGregor en los años recientes, podría haber señales de cambio.
McGregor, que cumple 37 años, ya no es el peleador parloteante que intimidaba a sus rivales con una personalidad explosiva, ni el cazador de insultos ingeniosos en las conferencias ni la amenaza letal dentro del octágono. Su último combate, en 2021, terminó con un cruce verbal contra Dustin Poirier tras sufrir la fractura de una pierna y no poder continuar aquella revancha, lo que representó su segunda caída consecutiva.
El combate de este fin de semana integra la edición 2026 de la International Fight Week de la UFC y simboliza el regreso del irlandés, una de las figuras más destacadas de UFC, tras un largo periodo fuera de las competencias. Ambos luchadores competirán en la categoría de peso welter, lo que significará el regreso de McGregor a la escena tras más de cinco años sin actividad.
“Prometemos una velada apasionante”, afirmó McGregor, antes de hacerse la señal de la cruz al dirigirse a los periodistas el miércoles en Las Vegas.
Su giro espiritual llega también después de un aluvión de asuntos y complicaciones legales.