El derbi de Praga entre el Slavia y el Sparta que podría definir el título de la liga de República Checa se interrumpió en el séptimo minuto del tiempo añadido y finalmente se suspendió después de que los aficionados locales invadieran el campo para lanzar un brutal ataque a la tribuna rival y algunos jugadores visitantes.
Todo estaba listo para una gran fiesta en el Eden Arena: el Slavia de Praga, líder de la liga (74 puntos), recibía al Sparta, segundo clasificado (66 puntos). Con una victoria, el Slavia práctica aseguraba el título a falta de tres jornadas.
Pero llegó la interrupción cuando solo quedaban unos minutos de juego y el equipo local, Slavia Praga, ganaba 3-2 y estaba a segundos de proclamarse campeón de liga. Ante el caótico escenario, ambos equipos se dirigieron inmediatamente a los vestuarios.