La Operación Tarjeta Roja ha iniciado en el norte de Texas, marcando el comienzo de una ofensiva coordinada por agencias federales, estatales y locales para reforzar la seguridad en la zona antes del arranque de la Copa Mundial. Este operativo, concebido como respuesta directa a los desafíos que supone la organización de uno de los eventos deportivos más grandes del mundo, tiene como propósito central reducir índices delictivos y garantizar un ambiente seguro para residentes y visitantes. La campaña, que se extenderá durante tres meses, fue activada a mediados de marzo y se mantendrá vigente hasta mediados de junio, coincidiendo con el primer partido del torneo.
La región de Dallas-Fort Worth (DFW), elegida como una de las principales sedes del campeonato, será escenario de nueve partidos, más que cualquier otra ciudad estadounidense, e incluso albergará una de las semifinales. Este hecho coloca a la zona metropolitana en el foco internacional, con expectativas de una afluencia masiva de visitantes provenientes de diversos países. La infraestructura local se ha adaptado para enfrentar este reto: los campos de entrenamiento se han distribuido estratégicamente en toda el área y el Centro de Convenciones Kay Bailey Hutchison ha sido designado como centro de transmisión internacional, punto neurálgico para medios y logística global.
La llegada de miles de aficionados y personal relacionado con el torneo ha impulsado a las autoridades a extremar precauciones. Ryan Raybould, fiscal federal del Distrito Norte de Texas, expresó el deseo de que quienes arriben al norte de Texas experimenten la reconocida hospitalidad de la región, desde su barbacoa y comida tex-mex hasta la promesa de un entorno seguro durante su estadía. El operativo no solo busca prevenir incidentes, sino también proyectar una imagen positiva de la región, mostrando que está preparada para proteger tanto a locales como a extranjeros.