El Ejecutivo turco presentó formalmente una petición ante el sistema judicial internacional con el fin de que se emita una orden de detención contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, imputándolo por genocidio y crímenes de lesa humanidad tras la intervención militar que impidió una flotilla destinada a entregar ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza.
Según las autoridades turcas, las medidas tomadas contra las embarcaciones civiles que llevaban víveres y material médico a la población afectada por el conflicto constituyen una seria violación del derecho internacional humanitario y de la libertad de navegación en aguas fuera de las fronteras nacionales. La acción busca aumentar la presión diplomática y judicial sobre la cúpula gobernante de Israel ante instancias penales internacionales.
En contraste, el gabinete israelí ha rechazado de manera categórica las imputaciones, sosteniendo que las acciones de intercepción obedecen a protocolos de seguridad destinados a impedir la entrada no autorizada de suministros a la zona en conflicto y a proteger la soberanía de su territorio. La reclamación impulsada por Ankara amenaza con agravar las ya deterioradas relaciones diplomáticas entre ambos países.