Los trabajos para recuperar los restos del avión de LANHSA, hundido frente a Roatán, siguen este sábado, luego de que la Fuerza Naval de Honduras iniciara las maniobras para la extracción de la aeronave siniestrada. El Jetstream 3200, operando el vuelo LNH-018 que cubría la ruta Roatán-La Ceiba, se desplomó al mar poco después de despegar del aeropuerto Juan Manuel Gálvez el 17 de marzo de 2025. El suceso dejó 12 personas fallecidas y cinco supervivientes.
La misión tiene como finalidad extraer del lecho marino la mayor cantidad de piezas del avión, con la finalidad de obtener evidencias técnicas que ayuden a esclarecer las causas del siniestro. Los restos permanecen bajo las aguas frente a la isla y las labores exigen la colaboración de personal experto, debido a la profundidad y la ubicación de la aeronave. La extracción constituye un avance significativo para una indagación que, más de un año después de la tragedia, continúa buscando respuestas.
Según lo divulgado por La Prensa, a lo largo de las tareas ya se han recuperado indicios del aparato. En la operación también intervienen técnicos estadounidenses asociados al fabricante de la aeronave, así como representantes de la firma de abogados contratada por las familias de las 12 víctimas fatales. La presencia de estos especialistas pretende ayudar a revisar los componentes recuperados y aportar elementos que puedan resultar útiles en las pesquisas.
La recuperación se produce tras varios meses en los que los restos del Jetstream quedaron bajo el agua, mientras los familiares de las víctimas insistían en la urgencia de recabar evidencias del aparato. En marzo, buzos contratados por las familias ya habían descendido al área para documentar y localizar secciones del avión. En este momento, con la participación de la Fuerza Naval, los trabajos avanzan hacia la extracción de piezas del aparato, las cuales podrían convertirse en elementos relevantes para precisar con mayor exactitud qué sucedió esa tarde en Roatán.