Manuel “Mel” Zelaya Rosales se expresó con firmeza respecto al posible regreso al país del exmandatario Juan Orlando Hernández, y afirmó de manera categórica que no siente temor alguno ante la presencia de Hernández ni ante la posibilidad de enfrentarlo en la arena política nacional.
Zelaya subrayó su papel en la escena pública, dejando claro que actúa estrictamente como político y no como juez o fiscal. En ese marco, sostuvo que el indulto concedido a Hernández por la presidencia de Estados Unidos le perdonó únicamente la pena impuesta, pero “no borró sus delitos”.
Por ello, enfatizó que Hernández continúa cometiendo actos contrarios a la ley por los que deberá responder ante la historia y ante la justicia.
En sus declaraciones, el líder del Partido Libre enfatizó que la voz del pueblo es la autoridad soberana suprema y que corresponde a la ciudadanía evaluar el expediente y las actuaciones del exgobernante.
Zelaya insistió en que será el veredicto popular quien decida si apoya o rechaza políticamente a Hernández, ya que la valoración moral y social de sus actos continúa vigente entre los habitantes.
Por otra parte, el asesor presidencial descartó de forma definitiva cualquier aspiración de reelección, recordando que siempre se ha opuesto a ese mecanismo legal.
Sin embargo, reiteró su compromiso de seguir activo en la contienda y en el debate político del país, señalando que su vigencia actual deriva de la trayectoria y de los procesos de lucha que ha encabezado a nivel nacional.
Zelaya aprovechó la oportunidad para reflexionar sobre la cultura política y la igualdad de género, destacando la sólida relación que mantiene con la presidenta Iris Xiomara Castro.
Reconoció que gran parte de su trayectoria pública se debe al respaldo, consejos y libertad que ella le ha brindado a lo largo de cuatro décadas, valorizando su papel fundamental tanto en el seno familiar como en la conducción del Estado hondureño.