Christoph Kramer suele pasar inadvertido cuando se menciona a los campeones del mundo con Alemania en Brasil 2014, aquella edición en la que la nación europea frenó el sueño de la Selección Argentina en el Maracaná. Mediocampista de perfil discreto, fue titular en aquel partido decisivo tras la lesión de Sami Khedira durante el calentamiento, y saltó al césped en el encuentro que iba a sellar el destino de Lionel Messi y de todo el fútbol argentino en esa Copa del Mundo.
Su participación en la final, sin embargo, quedó abruptamente truncada. Un choque violento con Ezequiel Garay le provocó una conmoción cerebral que le obligó a abandonar el encuentro a la mitad de la primera mitad.
La consecuencia fue tan severa que Kramer no guarda recuerdo alguno de ese cotejo: ni su entrada al terreno de juego, ni las acciones que se desarrollaron, ni el instante en el que levantó el trofeo. Aunque conserva la medalla de campeón mundial, reconoce que no tiene memoria personal de la final que lo consagró.
Tras una trayectoria marcada por aquel episodio único, la vida de Kramer dio un giro radical tras su retirada del fútbol profesional. Hoy en día su figura está menos asociada a las canchas y más a su nueva faceta como escritor, comentarista y analista en medios alemanes. Su presente lo mantiene alejado de los focos deportivos, dedicado a la literatura y a la reflexión pública, en una etapa que lo distanció prácticamente del mundo del fútbol como jugador.